Más allá de posiciones políticas o de reparto de culpas, es trascendental que la nación tome en serio el mantenimiento, recuperación y activación plena de empresas nacionales en el exterior.
Es vital que el Estado no solo recupere sus activos sino que sean puesto en funcionamiento, a plenitud y que los beneficios se incorporen a las arcas de la República para no solo reinvertir recursos en ellas sino en ayudar a la estabilización económica de la nación.
Citgo y Monómeros son dos empresas vitales para la economía venezolana y debe ser repotenciadas con el objeto de cumplir con su rol en la economía nacional y ser trampolín para lograr alcanzar metas en el plano económico.
Más allá de la discusión política que no beneficia en nada ni a nadie, debemos enfocarnos en hacer que esos activos sea provechosos, y que los dividendos sean empleados con prudencia, inteligencia y visión estratégica.
Y, no solo son las empresas venezolanas en el exterior, sino que el Gobierno nacional deben hacer un arqueo y determinar qué naciones en el mundo nos deben dinero y cobrarlo, pues Venezuela necesita más que nunca liquidez.
Revisar el convenio de PetroCaribe y determinar quienes nos deben y cuánto nos deben; necesitamos precisar qué circulante poseemos y establecer un mecanismo de recuperación de esos recursos.
La economía nacional no puede perder ni un solo céntimo de dólar, todo es importante. Y, además, tenemos la responsabilidad colectiva de precisar cuándo dinero tiene la Nación represados en el exterior y como se puede acceder a ellos.
La política, de quien está y quien no en Miraflores, no le importa a la gente; pues, al final y al cabo a los venezolanos le interesa comer bien, vestir bien y tener una economía que le permita vivir como Dios manda, lo que indica salir de la postración económica en la cual aún estamos.
Venezuela posee activos en el exterior, cuentas por cobrar, tiene el potencial de explotación de recursos naturales valiosos en el mercado internacional, es por ello que si existe el potencial de revivir la economía y salir del atolladero actual.
Es una tarea que no es plenamente fácil, pero tampoco es imposible. Solo con seriedad, organización y cohesión se lograría avanzar en el reavivamiento económico de Venezuela.
¡Se tenía que decir y se dijo!


