lunes, 25 de noviembre de 2019

Aviación venezolana


Por José Dionisio Solórzano

Ventanilla-. Viasa fue un ícono venezolano, aquella empresa de aviación surcó los cielos del mundo dejando bien en alto el nombre de Venezuela. No obstante, los tiempos han cambiado.

Hoy en día la industria de la aviación nacional pasa por uno de sus peores momentos; aerolíneas quebradas, empresas que no pueden mantener sus operaciones, y organizaciones que persisten en sus servicios desmejorando cada vez más su capacidad de respuesta en todas las áreas.

Muchos de los incidentes que ocurren en las pistas y en el cielo se quedan en el silencio, no son conocidos por la opinión pública, lo que es muy lamentable. ¿La razón? Porque este silencio no nos ayuda a mejorar el sector.
Y, no me refiero a los pilotos. Los capitanes venezolanos son unos de los mejores del mundo, y gracias a ello no hemos tenido tragedias que lamentar en los últimos tiempos en el país. Sin embargo, cada semana ocurren hechos preocupantes, casi todos relacionados con la falta de mantenimiento de los equipos de aviación.

Tan solo la semana pasada, un avión de una aerolínea venezolana tuvo una incidencia en el Aeropuerto Internacional de El Dorado, en Colombia. Y son justamente estos episodios los que generan más desconfianza entre nacionales y extranjeros con respecto a los servicios de las empresas aéreas venezolanas.

La crisis nacional ha afectado los niveles de ganancia de las empresas aeronáuticas de Venezuela, lo que ha tenido un alarmante repercusión en la capacidad en el mantenimiento de equipos, y esto debería ser cada vez más supervisado por el Inac.  

Y lo más neurálgico de todo, es que no toda la culpa es de la inflación. Pareciera que existen dueños de aerolíneas que para mantener sus operaciones y los estándares de ganancia de su negocio deciden no invertir en reparaciones, adquisición de equipos o no cancelarle lo que debería a sus trabajadores.

La aviación es un sector vital y delicado, y a través de estas líneas me gustaría hacer un exhorto público y notorio a las autoridades del Estado venezolano para que le metan la lupa a las aerolíneas, a sus políticas de seguridad, de mantenimiento y de organización de sus operaciones.

Y esto trae consigo que hechos como: motores que se paran en pleno vuelo, aviones que se salen de la pista, problemas con el tren de aterrizaje, y paremos de contar, se susciten. (Éstos son algunos de los problemas que suceden cada semana con prácticamente todas las aerolíneas venezolana).

Venezuela debe volver a tener no una Viasa sino muchísimas aerolíneas de capital privado o público, que sean sinónimo de eficacia y eficiencia; muchas empresas que vuelvan a colocar el nombre del país en alto.

Mientras esto pasa, y trabajamos para que ocurra, yo me despido Desde Mi Ventanilla.

martes, 19 de noviembre de 2019

Cambio de paradigma turístico


Por José Dionisio Solórzano

Ventanilla-. Tras la aplicación de la macro encuesta elaborada por la red global de agentes de viaje de lujo se llegó a la conclusión que ahora, más que nunca, los usuarios prefieren experiencias personalizadas y observan a éstas como la “mejor inversión de dinero y tiempo”.

Esto ha llevado a reafirmar, como tendencia para el 2020, que la predisposición que dominará el mercado serán los viajes de Alto Nivel y de personificación de los servicios y experiencias a ofrecer para los distintos clientes.
Todo esto se refiere a la tipología de viaje clasificada como “carpe diem” e impulsada por el deseo de palpar, degustar y vivir nuevos destinos y experiencias emocionales de la forma más auténtica posible.

Todo esto indica que existe una nueva concepción de “lujo”, ya no está vinculado a los términos como “glamour” sino que se acerca a conceptos como el de “aventura”  adecuadas a las expectativas, sueños y necesidades de los clientes.

Ahora el valor no se mide en costo-valor, sino en los niveles de experienciales que dejan a los clientes; esto permite concebir una evolución clara y tangible de hacia dónde va dirigido el mercado del turismo de lujo.

Esta corriente y cambio en las prácticas y cultura de consumo de los clientes ha venido transformando todo a su alrededor; hasta el sector de la aviación ha tenido que adaptarse, a tal punto que desde hace unos pocos años las aerolíneas de lujo han diseñado una estrategia basada en la diferenciación, donde, a juzgar por los resultados y tratarse del segmento que más crece, parece que funciona el cambio de lujo a experiencia de vuelo.

Este es el futuro del turismo de Alto Nivel y ya las diversas marcas se están preparando para ello. De acuerdo con www.traveler.es hace poco, Four Seasons anunciaba el despegue del nuevo Airbus de la compañía para viajes de 140.000 euros, Park Hyatt abría las puertas de su nueva suite privada de 50.000 dólares la noche, la más alta, además, de todo Nueva York. Ritz Carlton, por su parte, ha puesto a disposición de sus clientes toda una flota de yates hechos a medida cuyo primer viaje zarpará en 2020 y, ahora, llega Aman, la lujosa cadena de 34 únicos resorts y anuncia que su nuevo jet, Aman Private Jet, está ya más que listo para despegar.

El turismo de lujo no decrece y por el contrario avance y con él las formas y los conceptos que los usuarios y/o clientes tienen del lujo. Tal vez, este proceso siga su marcha más allá del 2020, sin embargo mientras tanto nosotros tenemos que ir armando las estrategias y tácticas para no quedar atrás en el mercado, para prestar el servicio que los clientes están esperando y lo que es “moda” en este momento.

Y frente a todos los cambios que se dan en el mundo del turismo, y mientras el negocio de la aviación sigue desarrollándose a todo su esplendor, yo me despido, como siempre,  Desde Mi Ventanilla.

lunes, 11 de noviembre de 2019

Crisis hotelera


Ventanilla-. Sí, Venezuela sufre una crisis hotelera. Cuando observamos el universo de los prestadores de servicio en el área de hospedaje nos percatamos que estamos en números rojos.

Salvo la ciudad de Caracas, donde aún persiste la presencia de grandes, medianos y pequeños hoteles con una dinámica relativamente estable, en otras zonas turísticas del país nos percatamos que la realidad es paupérrima.

Por ejemplo en la Isla de Margarita, epicentro turístico nacional, nos hemos quedado asombrados como ha caído el número de hoteles realmente funcionales y operativos, y cómo la calidad de muchos de los que aún funcionan se ha visto comprometida con el paso del tiempo.

Además, en otras zonas como Mérida pasa lo mismo. Tenemos en este momento un asombroso número de déficit de habitaciones y camas que es espeluznante.

Es urgente la creación de una política que fomente la inversión turística en todo el país, es necesario repotenciar el sector hotelero, lo cual se refiere no sólo a los grandes hoteles de las transnacionales sino al fomento de emprendedores y posaderos que poseen un impacto enorme en la economía y en el sector turístico.

Es cierto que tenemos una clase de turistas que buscan los hoteles 5 estrellas, que prefieren el lujo. No obstante, tenemos otro tipo de turistas que valoran más una experiencia de viaje más cercana a la realidad e idiosincrasia de cada pueblo que visitan.

Incluso, la tendencia mundial del turismo gastronómico, en muchos casos, está ligada a las posadas. Sí, paquetes donde los temporadistas se hospedan en pequeñas casas y donde tienen la oportunidad de conocer la comida de tal o cual ciudad o región de infinidades de destinos en todo el mundo.

En Venezuela tenemos que incentivar las posadas tanto en zonas como la Isla de Margarita como en el occidente del país y en las bellezas naturales del sur de la nación.

Y esto sin dejar de mencionar la importancia de los centros campestres. Es decir, en los llanos venezolanos existe el potencial necesario para que hatos y/o haciendas se transformen en centros de hospedaje campestres de turísticas que pudiesen estar interesados en vivir la experiencia de la faena de los llaneros venezolanos.

Aquí, el turista, podría arrear ganado, ordeñar vacas, presenciar una tarde de toros coleados, ir a una pelea de gallos y mucho más. Esta es la diversificación y empuje que necesita el turismo nacional. El gran problema es que no existe una vocación turística o voluntad entre aquellos que tienen la responsabilidad de tomar decisiones y aplicar políticas al respecto.

Como siempre lo decimos, el turismo en Venezuela pudiera ser una gran oportunidad de desarrollo nacional, sin embargo no hacemos nada al respeto. Me despido de todos ustedes Desde Mi Ventanilla.