Por José Dionisio Solórzano
Ventanilla-. Viasa fue un ícono venezolano,
aquella empresa de aviación surcó los cielos del mundo dejando bien en alto el
nombre de Venezuela. No obstante, los tiempos han cambiado.
Hoy
en día la industria de la aviación nacional pasa por uno de sus peores
momentos; aerolíneas quebradas, empresas que no pueden mantener sus
operaciones, y organizaciones que persisten en sus servicios desmejorando cada
vez más su capacidad de respuesta en todas las áreas.
Muchos
de los incidentes que ocurren en las pistas y en el cielo se quedan en el
silencio, no son conocidos por la opinión pública, lo que es muy lamentable.
¿La razón? Porque este silencio no nos ayuda a mejorar el sector.
Y,
no me refiero a los pilotos. Los capitanes venezolanos son unos de los mejores
del mundo, y gracias a ello no hemos tenido tragedias que lamentar en los
últimos tiempos en el país. Sin embargo, cada semana ocurren hechos
preocupantes, casi todos relacionados con la falta de mantenimiento de los
equipos de aviación.
Tan
solo la semana pasada, un avión de una aerolínea venezolana tuvo una incidencia
en el Aeropuerto Internacional de El Dorado, en Colombia. Y son justamente
estos episodios los que generan más desconfianza entre nacionales y extranjeros
con respecto a los servicios de las empresas aéreas venezolanas.
La
crisis nacional ha afectado los niveles de ganancia de las empresas
aeronáuticas de Venezuela, lo que ha tenido un alarmante repercusión en la
capacidad en el mantenimiento de equipos, y esto debería ser cada vez más supervisado
por el Inac.
Y
lo más neurálgico de todo, es que no toda la culpa es de la inflación. Pareciera
que existen dueños de aerolíneas que para mantener sus operaciones y los
estándares de ganancia de su negocio deciden no invertir en reparaciones, adquisición
de equipos o no cancelarle lo que debería a sus trabajadores.
La
aviación es un sector vital y delicado, y a través de estas líneas me gustaría
hacer un exhorto público y notorio a las autoridades del Estado venezolano para
que le metan la lupa a las aerolíneas, a sus políticas de seguridad, de
mantenimiento y de organización de sus operaciones.
Y
esto trae consigo que hechos como: motores que se paran en pleno vuelo, aviones
que se salen de la pista, problemas con el tren de aterrizaje, y paremos de
contar, se susciten. (Éstos son algunos de los problemas que suceden cada
semana con prácticamente todas las aerolíneas venezolana).
Venezuela
debe volver a tener no una Viasa sino muchísimas aerolíneas de capital privado
o público, que sean sinónimo de eficacia y eficiencia; muchas empresas que
vuelvan a colocar el nombre del país en alto.
Mientras
esto pasa, y trabajamos para que ocurra, yo me despido Desde Mi Ventanilla.