miércoles, 25 de septiembre de 2019

App y el servicio turístico


Por José Dionisio Solórzano

Ventanilla-. Desde bastante tiempo entramos a lo que suelo denominar como la “Generación de las App”, es decir, una nueva forma de comportamiento social y comercial vinculado estrechamente al uso de aplicaciones móviles.

Cuando analizamos lo que vemos en el mercado digital nos encontramos con App que miden nuestra presión arterial, los pasos que damos al día, que nos informan hasta el mínimo detalle, además de tantas más que son utilizadas para la visualización, comercialización y venta de bienes y servicios de la más diversa índole.
Por televisión vemos diversas páginas web que han desarrollado sistemas y aplicaciones para la ubicación del mejor hotel, y que nos presentan las diferentes formas de comercialización de éstos y de las distintas tarifas que existen en oferta.

Ahora bien, este principio lo debemos tener bien en claro y usarlo en beneficio de nuestras distintas marcas. Ya seamos parte del equipo de comunicaciones o de mercadeo de un hotel, restaurant, aerolínea, agencia de viaje, empresa de cruceros o más, no podemos perder la oportunidad de desarrollar una aplicación móvil.

Y, ¿para qué sirve una App? Lo más esencial para facilitarle la vida a los clientes, servir como acompañante de viaje, comercializar, exponer servicios y vender de forma más rápida. Estar en todo momento y a cada hora al alcance de un click de distancia del cliente, estar siempre con él dentro de su teléfono celular o su tableta.

Mediante el desarrollo de una App, la marca habla de su cercanía con el cliente, con su perfil innovador, y de su compromiso con la calidad del servicio. Tener una aplicación móvil certifica su diferencia en el mercado, los coloca en la vanguardia y le da valor agregado a su relación de sus clientes. Es una inversión cada vez más necesaria dentro de unos públicos cada vez más conectados y más ávidos de medios que le faciliten la existencia.

A través de una App bien diseñada y bien difundida entre los diversos canales de comunicación y/o información, puede servir para optimizar los procesos de reservación, pedido, y de comercialización electrónica, posee un impacto en los pasivos de la empresa y posee una repercusión positiva en la imagen de la organización.

De acuerdo con diversos estudios de universidades del mundo, los clientes están cada vez más involucrados con los progresos tecnológicos, cada vez más clientes antes de ir a un restaurante, antes de hospedarse en un hotel o antes de comprar un tiquete de avión y/o de barco, acuden a Google para conocer lo que se dice de la empresa, acuden a las redes sociales para stalkearlos.

Así como las marcas ya entendieron la importancia de las plataformas como Instagram, Facebook, Twitter, Whatsaap, y demás aplicaciones sociales, también tienen que comprender que la creación de App es una necesidad cada día más urgente para la promoción y mercadeo de las marcas.  Me despido de todos Desde Mi Ventanilla.

martes, 17 de septiembre de 2019

Marketing Turístico


Por José Dionisio Solórzano

Ventanilla-. Cuando hablamos del sector turístico nos referimos a un mundo que abarca hoteles, restaurantes, posadas, aerolíneas, navieras, parques de diversiones, centros culturales, teatros, museos, y las instalaciones estatales apropiadas para el fomento del área como por ejemplo: Aeropuertos, vías de comunicación, Parques Nacionales, entre mucho más.

Cada industria dentro del sector turístico maneja estándares de calidad, procesos, mecanismos de comercialización y de posicionamiento, no obstante cuando nos referimos al Marketing Turístico o a la comunicación turística  nos referimos a que existen mecanismos comunicacionales afines que deben desarrollarse a la par.

Dentro de las estrategias del Marketing Turístico tenemos que tomar en consideración los siguientes elementos: ¿Existe una marca país o marca ciudad? ¿Cuáles son las características atractivas del entorno? ¿Cómo desarrollar mensajes que atraigan turistas a la ciudad y clientes a mi negocio?

Se deben crear mensajes donde converjan los elementos de la marca propia de cada negocio: valores organizacionales, cultura organizacional, cliente ideal y el perfil empresarial de cada marca, todo con aspectos comunicacionales del ambiente donde desarrollarnos nuestra actividad.

Es decir, los mensajes que se difunden en ambientes gélidos y montañosos no son los mismos que se exponen en áreas tropicales o en ambientes selváticos. Todo debe estudiarse, analizarse y enfocarse en la construcción de los mensajes.

Por lo general, dentro de la estrategia de marketing que se emplean en el sector se explota el sentimiento de la “Felicidad”. La imagen de una persona “feliz” frente a una playa, o tomando chocolate caliente en zonas frías de los páramos, son típicas en este proceso.

Sin embargo, ¿qué nos hará diferentes en el mercado? La diferencia radicará en la forma que explotemos la felicidad. Por ejemplo no todas las felicidades son iguales, este concepto dependerá de la concepción del cliente, del ambiente y de la visión que tenga cada marca de su ejercicio comercial.

Este triángulo de la comunicación: Marca-Ambiente-Público orientará la estructuración del mensaje y de los diversos tipos de contenido que se tendrán que difundir por Redes Sociales, Televisión,  y demás mecanismos de comunicación y medios propios del mercadeo.

Cuando definimos el “tipo de felicidad” que vincularemos con nuestros productos o servicios, se inicia la siguiente etapa que es la selección de los métodos de exposición, es decir el tipo de marketing a desarrollarse: Marketing de Amor, de Humor, de Simbolismo, de Influencia, entre muchas más técnicas que crearán empatía entre la marca y sus respectivos clientes potenciales.

El turismo está y siempre estará vinculado con la buena comunicación de mensajes y a una adecuada estrategia de marketing. Me despido de todos Desde Mi Ventanilla.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Turismo de símbolos


José Dionisio Solórzano / @jdionisioss

Ventanilla-. Dentro de las estrategias de turismo encontramos el uso de los “símbolos” para la atracción de turistas a un determinado país, ciudad o área específica. Es una técnica vieja, pero que constantemente se renueva y se mantiene su vigencia en el tiempo, representando una opción real para aquellas naciones, como el caso venezolano, que no ha sabido explotar la industria del turismo a plenitud.

Algunos ejemplos de  esta estrategia del simbolismo, podemos encontrar las emblemáticas pirámides de Egipto, las cuales más allá de su importancia histórica se han erigido como un símbolo de las teorías de Ovnis y de la influencia extraterrestre en el planeta.

Aunque para algunos de ustedes, estimados lectores, pareciera esto descabellado, es increíble el número de pasajeros que anualmente se mueven hacia Egipto solo para ver de cerca las pirámides y preguntarse frente a ellas ¿será verdad que la hicieron extraterrestres? ¿Cómo lograron los egipcios hacer una obra de semejante envergadura y de precisión matemática?

Estas preguntas hacen que decenas de miles de turistas se trasladen a la tierra de los faraones, a ver las pirámides y “sentir” las sensaciones de aquel lugar histórico, místico y sagrado.

Acá mismo en Sudamérica tenemos otro caso. Los peruanos han explotado al máximo la zona de Machu Picchu y así como en el caso de las pirámides de Egipto, muchas personas van a aquellas ruinas históricas no solo a contemplar la arquitectura de los Inca, sino para “percibir las vibraciones mágicas de aquel lugar”.

Por años se ha dicho que en Machu Picchu  existen energías positivas y hasta curativas, debido a las creencias de los antiguos pobladores de este punto del mundo que fue epicentro de una ancestral civilización. Y, aunque usted no lo crea, la venta de “la experiencia de las energías”, que es la promoción de algo plenamente intangible, ha movido a millones de turistas hacia el suelo peruano. 

Los ecuatorianos han explotado el punto de la latitud 0 de la línea ecuatorial; el hecho de que esta línea imaginaria, que divide en dos al mundo, pase por este país ha sido un atractivo turístico que ha movido su economía y generado  miles de millones recursos. ¿Malo? Malo no es.

Sin embargo, ¿cómo hacer o qué hacer para materializar la estrategia del turismo simbólico en Venezuela? Fácil, lo primero es tomar en serio la industria turística y trabajar para crear las condiciones para ser un destino atractivo en el mundo.

Sobre elementos que explotar tenemos el Salto Ángel (la caía de agua más alta del mundo), los Tepuyes con sus bellezas naturales, poseemos la cavidad más antigua del mundo donde se están descubriendo minerales nuevos en plena Gran Sabana,  la Cueva del Guácharo, el Relámpago del Catatumbo,  la Isla de Los Roques, podríamos explotar la “Ruta de los Piratas”, es decir, las costas atacadas por los corsarios más sanguinarios de la historia (esto pudiera ser vendido), y paremos de contar.

Venezuela posee escenarios naturales  idóneos en los estados Amazonas, Bolívar, Mérida, Zulia, Anzoátegui, Delta Amacuro, en definitiva en todo el país, lo que nos ha faltado es una política coherente y eficiente para la promoción del turismo nacional.

¿Cuál crees tú que pudiera ser el símbolo más representativo para el turismo venezolano?

Me despido desde mi ventanilla. ¡Saludos!




miércoles, 4 de septiembre de 2019

Turismo Religioso


José Dionisio Solórzano

Ventanilla-.  Las reliquias y los sitios religiosos son uno de los epicentros más atrayentes de turistas, y si no que se lo pregunten a los italianos, españoles e israelitas.

¿Cuántas personas viajan anualmente al Vaticano? ¿Cuántas personas no se mueven mes a mes para conocer el Manto de Turín o para hacer el Peregrinaje de Santiago en España? ¿Cuántos turistas no se embarcan en la aventura de viajar a Tierra Santa en Jerusalén?

¿Cuántas iglesias en el mundo reciben a personas por el solo hecho de ver alguna reliquia sagrada o  simplemente para estar cerca de un sitio que juzgan importante desde su cosmovisión y concepción del mundo?

Varios conocidos que han ido al Vaticano me han relatado la experiencia extraordinaria que es bajar a las catatumbas y ver las tumbas de los primeros cristianos y de los Papas. Incluso, se dice que en los tres puntos a donde más personas se detienen a leer, tomarse fotos y filmar es donde se piensa que está San Pedro, y en las tumbas de Juan XXIII y de San Juan Pablo II.

En América Latina el santuario de la Virgen de Guadalupe es un tesoro puro; millones de personas de todo México, América y el mundo, acuden a la Ciudad de México y se dirigen al templo religioso, para tomarse una foto en ese lugar.

En Venezuela también podemos explotar el turismo religioso. Solo la moderna catedral de Araure, donde se encuentra la imagen sagrada de la Virgen de Coromoto, pudiera ser un centro de albergo de miles de turistas de todo el mundo.

Sin hablar de la Catedral de Barcelona, Venezuela, donde es visible el cuerpo incorrupto de San Celestino, santo patrón de la capital del estado Anzoátegui, al oriente de la nación caribeña.

Y así, se pudiera desarrollar una política turística entorno a las reliquias sagradas que reposan en territorio venezolano, así como periplos por las diversas catedrales e iglesias de toda Venezuela, una de ellas la primera edificada por los españoles conquistadores en tierra firme.

Sin duda, la religión es una fuente inagotable de turismo, el cual ha sido extraordinariamente explotado por Italia y por España, quienes han aprovechado este fuerte para la promoción de sus diversos destinos.

Y esto sin dejar de mencionar el santuario de la Virgen de Fátima en Portugal, el cual atrae a millones de temporadistas todos los años, quienes cargados de fe, curiosidad y muchísimo interés llegan a aquellas tierras, produciendo una increíble movilidad económica para el Estado portugués.

Existen muchos tipos de turismo: Aventura, Histórico, Religioso, Salud, y paremos de contar, no obstante el que nos ocupa en esta oportunidad toma un importante papel, porque a pesar que la Vieja Europa lo usa como una de las puertas de entrada a su continente, los habitantes de América no hemos entendido su impacto.

Si los países latinoamericanos, y de mayoría católica, utilizasen como atractivos las apariciones de la Virgen acaecidas en este lado del mundo, si vendiesen sus santos tradicionales, sus manifestaciones folklóricas vinculadas a ritos religiosos católico o autóctonos, se dispararían mucho más las visitas hacia este lado del mundo.

Para concluir les diré que el Turismo Religioso es una buena opción por explotar en nuestro continente. Me despido de todos desde mi ventanilla. ¡Saludos!