miércoles, 11 de septiembre de 2019

Turismo de símbolos


José Dionisio Solórzano / @jdionisioss

Ventanilla-. Dentro de las estrategias de turismo encontramos el uso de los “símbolos” para la atracción de turistas a un determinado país, ciudad o área específica. Es una técnica vieja, pero que constantemente se renueva y se mantiene su vigencia en el tiempo, representando una opción real para aquellas naciones, como el caso venezolano, que no ha sabido explotar la industria del turismo a plenitud.

Algunos ejemplos de  esta estrategia del simbolismo, podemos encontrar las emblemáticas pirámides de Egipto, las cuales más allá de su importancia histórica se han erigido como un símbolo de las teorías de Ovnis y de la influencia extraterrestre en el planeta.

Aunque para algunos de ustedes, estimados lectores, pareciera esto descabellado, es increíble el número de pasajeros que anualmente se mueven hacia Egipto solo para ver de cerca las pirámides y preguntarse frente a ellas ¿será verdad que la hicieron extraterrestres? ¿Cómo lograron los egipcios hacer una obra de semejante envergadura y de precisión matemática?

Estas preguntas hacen que decenas de miles de turistas se trasladen a la tierra de los faraones, a ver las pirámides y “sentir” las sensaciones de aquel lugar histórico, místico y sagrado.

Acá mismo en Sudamérica tenemos otro caso. Los peruanos han explotado al máximo la zona de Machu Picchu y así como en el caso de las pirámides de Egipto, muchas personas van a aquellas ruinas históricas no solo a contemplar la arquitectura de los Inca, sino para “percibir las vibraciones mágicas de aquel lugar”.

Por años se ha dicho que en Machu Picchu  existen energías positivas y hasta curativas, debido a las creencias de los antiguos pobladores de este punto del mundo que fue epicentro de una ancestral civilización. Y, aunque usted no lo crea, la venta de “la experiencia de las energías”, que es la promoción de algo plenamente intangible, ha movido a millones de turistas hacia el suelo peruano. 

Los ecuatorianos han explotado el punto de la latitud 0 de la línea ecuatorial; el hecho de que esta línea imaginaria, que divide en dos al mundo, pase por este país ha sido un atractivo turístico que ha movido su economía y generado  miles de millones recursos. ¿Malo? Malo no es.

Sin embargo, ¿cómo hacer o qué hacer para materializar la estrategia del turismo simbólico en Venezuela? Fácil, lo primero es tomar en serio la industria turística y trabajar para crear las condiciones para ser un destino atractivo en el mundo.

Sobre elementos que explotar tenemos el Salto Ángel (la caía de agua más alta del mundo), los Tepuyes con sus bellezas naturales, poseemos la cavidad más antigua del mundo donde se están descubriendo minerales nuevos en plena Gran Sabana,  la Cueva del Guácharo, el Relámpago del Catatumbo,  la Isla de Los Roques, podríamos explotar la “Ruta de los Piratas”, es decir, las costas atacadas por los corsarios más sanguinarios de la historia (esto pudiera ser vendido), y paremos de contar.

Venezuela posee escenarios naturales  idóneos en los estados Amazonas, Bolívar, Mérida, Zulia, Anzoátegui, Delta Amacuro, en definitiva en todo el país, lo que nos ha faltado es una política coherente y eficiente para la promoción del turismo nacional.

¿Cuál crees tú que pudiera ser el símbolo más representativo para el turismo venezolano?

Me despido desde mi ventanilla. ¡Saludos!




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