José Dionisio Solórzano
Ventanilla-. Las reliquias y los sitios religiosos son uno
de los epicentros más atrayentes de turistas, y si no que se lo pregunten a los
italianos, españoles e israelitas.
¿Cuántas personas viajan anualmente al
Vaticano? ¿Cuántas personas no se mueven mes a mes para conocer el Manto de
Turín o para hacer el Peregrinaje de Santiago en España? ¿Cuántos turistas no
se embarcan en la aventura de viajar a Tierra Santa en Jerusalén?
¿Cuántas iglesias en el mundo reciben a
personas por el solo hecho de ver alguna reliquia sagrada o simplemente para estar cerca de un sitio que
juzgan importante desde su cosmovisión y concepción del mundo?
Varios conocidos que han ido al Vaticano me
han relatado la experiencia extraordinaria que es bajar a las catatumbas y ver
las tumbas de los primeros cristianos y de los Papas. Incluso, se dice que en
los tres puntos a donde más personas se detienen a leer, tomarse fotos y filmar
es donde se piensa que está San Pedro, y en las tumbas de Juan XXIII y de San
Juan Pablo II.
En América Latina el santuario de la Virgen
de Guadalupe es un tesoro puro; millones de personas de todo México, América y
el mundo, acuden a la Ciudad de México y se dirigen al templo religioso, para
tomarse una foto en ese lugar.
En Venezuela también podemos explotar el
turismo religioso. Solo la moderna catedral de Araure, donde se encuentra la
imagen sagrada de la Virgen de Coromoto, pudiera ser un centro de albergo de
miles de turistas de todo el mundo.
Sin hablar de la Catedral de Barcelona,
Venezuela, donde es visible el cuerpo incorrupto de San Celestino, santo patrón
de la capital del estado Anzoátegui, al oriente de la nación caribeña.
Y así, se pudiera desarrollar una política
turística entorno a las reliquias sagradas que reposan en territorio
venezolano, así como periplos por las diversas catedrales e iglesias de toda
Venezuela, una de ellas la primera edificada por los españoles conquistadores
en tierra firme.
Sin duda, la religión es una fuente
inagotable de turismo, el cual ha sido extraordinariamente explotado por Italia
y por España, quienes han aprovechado este fuerte para la promoción de sus
diversos destinos.
Y esto sin dejar de mencionar el santuario de
la Virgen de Fátima en Portugal, el cual atrae a millones de temporadistas
todos los años, quienes cargados de fe, curiosidad y muchísimo interés llegan a
aquellas tierras, produciendo una increíble movilidad económica para el Estado
portugués.
Existen muchos tipos de turismo: Aventura,
Histórico, Religioso, Salud, y paremos de contar, no obstante el que nos ocupa
en esta oportunidad toma un importante papel, porque a pesar que la Vieja
Europa lo usa como una de las puertas de entrada a su continente, los habitantes
de América no hemos entendido su impacto.
Si los países latinoamericanos, y de mayoría
católica, utilizasen como atractivos las apariciones de la Virgen acaecidas en
este lado del mundo, si vendiesen sus santos tradicionales, sus manifestaciones
folklóricas vinculadas a ritos religiosos católico o autóctonos, se dispararían
mucho más las visitas hacia este lado del mundo.
Para concluir les diré que el Turismo
Religioso es una buena opción por explotar en nuestro continente. Me despido de
todos desde mi ventanilla. ¡Saludos!
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