miércoles, 4 de septiembre de 2019

Turismo Religioso


José Dionisio Solórzano

Ventanilla-.  Las reliquias y los sitios religiosos son uno de los epicentros más atrayentes de turistas, y si no que se lo pregunten a los italianos, españoles e israelitas.

¿Cuántas personas viajan anualmente al Vaticano? ¿Cuántas personas no se mueven mes a mes para conocer el Manto de Turín o para hacer el Peregrinaje de Santiago en España? ¿Cuántos turistas no se embarcan en la aventura de viajar a Tierra Santa en Jerusalén?

¿Cuántas iglesias en el mundo reciben a personas por el solo hecho de ver alguna reliquia sagrada o  simplemente para estar cerca de un sitio que juzgan importante desde su cosmovisión y concepción del mundo?

Varios conocidos que han ido al Vaticano me han relatado la experiencia extraordinaria que es bajar a las catatumbas y ver las tumbas de los primeros cristianos y de los Papas. Incluso, se dice que en los tres puntos a donde más personas se detienen a leer, tomarse fotos y filmar es donde se piensa que está San Pedro, y en las tumbas de Juan XXIII y de San Juan Pablo II.

En América Latina el santuario de la Virgen de Guadalupe es un tesoro puro; millones de personas de todo México, América y el mundo, acuden a la Ciudad de México y se dirigen al templo religioso, para tomarse una foto en ese lugar.

En Venezuela también podemos explotar el turismo religioso. Solo la moderna catedral de Araure, donde se encuentra la imagen sagrada de la Virgen de Coromoto, pudiera ser un centro de albergo de miles de turistas de todo el mundo.

Sin hablar de la Catedral de Barcelona, Venezuela, donde es visible el cuerpo incorrupto de San Celestino, santo patrón de la capital del estado Anzoátegui, al oriente de la nación caribeña.

Y así, se pudiera desarrollar una política turística entorno a las reliquias sagradas que reposan en territorio venezolano, así como periplos por las diversas catedrales e iglesias de toda Venezuela, una de ellas la primera edificada por los españoles conquistadores en tierra firme.

Sin duda, la religión es una fuente inagotable de turismo, el cual ha sido extraordinariamente explotado por Italia y por España, quienes han aprovechado este fuerte para la promoción de sus diversos destinos.

Y esto sin dejar de mencionar el santuario de la Virgen de Fátima en Portugal, el cual atrae a millones de temporadistas todos los años, quienes cargados de fe, curiosidad y muchísimo interés llegan a aquellas tierras, produciendo una increíble movilidad económica para el Estado portugués.

Existen muchos tipos de turismo: Aventura, Histórico, Religioso, Salud, y paremos de contar, no obstante el que nos ocupa en esta oportunidad toma un importante papel, porque a pesar que la Vieja Europa lo usa como una de las puertas de entrada a su continente, los habitantes de América no hemos entendido su impacto.

Si los países latinoamericanos, y de mayoría católica, utilizasen como atractivos las apariciones de la Virgen acaecidas en este lado del mundo, si vendiesen sus santos tradicionales, sus manifestaciones folklóricas vinculadas a ritos religiosos católico o autóctonos, se dispararían mucho más las visitas hacia este lado del mundo.

Para concluir les diré que el Turismo Religioso es una buena opción por explotar en nuestro continente. Me despido de todos desde mi ventanilla. ¡Saludos!




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