Por José Dionisio Solórzano
Ventanilla-. Pueda que el restaurant tenga una serie
excelente de platillos, o el hotel unas instalaciones de ensueño, o la
aerolínea disponga de unas aeronaves modernas y confortables, todo, escúchese
bien, todo se derrumba cuando la atención no es buena.
Cuando prestamos un servicio tenemos que ser
muy cuidadosos a la hora de tratar a nuestros clientes, ellos son la savia de
nuestro negocio y el motor que hace mover toda la industria del turismo.
Al no satisfacer las necesidades de atención
que nuestro cliente, entonces perderemos no sólo a ese cliente sino que
generamos un efecto en cadena que es demoledor para el negocio, y cuando el mal
trato se hace una especie de “cultura” popular entonces la labor de la
construcción de una marca país sería completamente imposible.
Este es uno de los grandes problemas que
afecta al turismo en Venezuela. Más allá de los problemas económicos, políticos
y sociales, que de por sí afectan a la industria, la falta de una cultura de
atención en el país está asombrosa y lastimosamente arraigada.
Una vez, conversando con un amigo dominicano,
nos sentamos a conversar sobre trabajo en una Panadería, de supuestamente una
zona turística, al cabo de un rato de conversar sobre estrategias de
comunicación, manejo de opinión pública e imagen, me sorprendió al decirme: “este
es el problema en Venezuela”.
Apresuradamente, aún sin caer en lo que se
refería, le pregunté: ¿Cuál?... “Llevamos como unos minutos aquí y nadie ha venido a atendernos,
haz tenido que silbar para que el mesonero se llegue a la mesa a preguntarnos
que deseamos… Esto en mí país no ocurre… Allá te esperan en la puerta, te
conducen a la mesa y te atiende como cada cliente se merece”.
Esta explicación caló mucho en mí, y me hizo
recordar cómo había sido atendido cuando me ha tocado viajar fuera de las
fronteras nacionales. Y sí, en muchos países quienes tienen la responsabilidad
de atender al público lo hacen con amabilidad, con cordialidad y con esmero.
He observado que aquí, quienes prestan el
servicio de Atención Al Cliente (ATC), creen que le hacen un favor al cliente al
ofrecerle sus servicios y/o productos. ¡Toda una locura!
Tenemos que crear una consciencia de atención
que esté dirigida a educar a todos los integrantes del sector turístico. Muchas
veces cometemos el error, tan común, de colocar chicas de extraordinaria
belleza a atender a los clientes, pero no las formamos para que hagan
adecuadamente su trabajo.
Una sonrisa al cliente es el primero paso
para fidelizarlo, sin embargo esta acción por sí sola no es suficiente, tenemos
que brindarles a ellos, que son la esencia de nuestros negocios, la mayor experiencia
de todas, acompañarlos, ser un facilitador, un amigo que siempre esté a su
lado.
Es cinco veces más difícil ganar un cliente
nuevo que mantener a 10 clientes previamente captados. ¿El secreto? Una buena
atención.
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