Por José Dionisio Solórzano
Ventanilla-. Los grandes barcos eran los medios de
transporte masivos más impresionantes del mundo, por muchos siglos. Colón llegó
a América a bordo de sus tres carabelas, siendo el primer caso registrado de
turistas en el continente; no obstante con la llegada del avión, las
embarcaciones quedaron en un segundo plano.
Sin embargo, dentro de la industria turística
la importancia de los Cruceros es vital. El sector del turismo naval mueve
millones de pasajeros al año produciendo millones de dividendos, enriqueciendo
no sólo a los propietarios de los grandes reyes sobre las aguas del mar, sino a
todo el comercio circundante.
Una nación que tenga kilómetros de costas y
que se ufane en promover el turismo debería poseer muelles de cruceros,
instalaciones como Astilleros, y más para brindarle a los prestadores de este
tipo de servicios las condiciones mínimas para llevar adelante sus faenas.
Decenas de viajas de crucero se están
llevando en este preciso momento en aguas del mediterráneo, en el Caribe y en
otras partes del mundo. Esos grandiosos hoteles flotantes, generan miles de
puestos de empleo, y en cada puerto que llegan mueven la economía de una forma
desorbitante.
Acá en Venezuela tenemos las condiciones para
explotar este sector, no obstante nunca se ha hecho y todos los pensamientos han
quedado en ideas sueltas, proyectos de papel o ilusiones pasajeras.
Ya no zarpan ni atracan cruceros en el país,
el Puerto de La Guaira está cada vez más solo, y la Bahía de Pozuelos en Puerto
La Cruz, estado Anzoátegui, que en otros tiempos lucía llena de veleros y otro
tipo de embarcaciones, ahora luce como una zona fantasma.
El sector del turismo náutico es tan
importante como el aéreo, tal vez no mueva tantos pasajeros como éste y de
forma tan rápida, sin embargo puede beneficiar a más Estados, por las múltiples
paradas que efectúa, impactando positivamente en más economía y generando
muchos más puestos de empleo.
Las instalaciones como los astilleros, es
otra acción enmarcada en la industria del turismo marítimo, que produce
movimiento económico, sana las economía, promueve capacitación, especialización
y puestos de empleo… Sí, soy redundante con lo del trabajo generado, pero es
una realidad innegable.
Latinoamérica debería fomentar más esta industria.
Países como Venezuela, Colombiana, Chile, México, Panamá, Brasil y Argentina
son escenarios ideales para que los barcos de cruceros lleguen y muestren las
bellezas de cada uno de estas naciones. En algunos casos se hacen, pero sin la intensidad,
la organización y la promoción adecuada.
Por su parte, las empresas de Cruceros deberían
buscar alianzas con los Estados, más allá de las islas del caribe, para
desarrollar el turismo por mar en tierra firme. No solo se trata de Aruba, Curazao,
Bonaire, San Martinica, República Dominicana, y tantas otras islas, sino que se
trata de todo un contienen.
Y me despido de todos desde mi ventanilla.
¡Saludos!
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