José Dionisio Solórzano / @jdionisioss
Ventanilla-. En Venezuela tenemos muchos
obstáculos para el desarrollo cabal y pleno de la industria turística, y uno de
éstos es el cada vez mayor déficit de camas en todo el país.
Sí,
la realidad hotelera es patética, un sinnúmero de instalaciones hoteleras se
encuentran en un estado deplorable ya sea porque han sido expropiadas por el
Estado, han cambiado de administración en lapsos relativamente cortos de tiempo
o simplemente como consecuencia de la crisis económica nacional.
Lo
cierto es que no se puede promover al país como un destino si no se tienen las
instalaciones o infraestructuras idóneas para albergar el posible flujo de
turistas, y no solamente estamos hablando de hoteles cinco estrellas, sino de
toda la gama de prestadores de servicio de hospedajes.
Desde
grandes hoteles hasta pequeñas posadas, es importante desarrollar el sector
para avanzar en la construcción de condiciones mínimas para promocionar a
Venezuela como un destino clave en el caribe como los andes americanos.
Unas
de las preocupaciones que observo, es que existen enormes cantidades de hoteles
deteriorados, abandonados y en franco descenso en sus estándares de calidad y
de servicio. A esto se le debe poner un coto definitivo, debe existir una política
de Estado que incentive al capital privado a invertir en el sector.
Podemos
mejorar el tema de la conectividad aérea y marítima, podemos mejor las
condiciones físicas de las áreas de disfrute de los temporadistas, e incluso el
gravísimo problema de la seguridad en el país, sin embargo sino solventamos el
tema de ¿dónde van a dormir los visitantes? No habremos hecho absolutamente
nada.
Una
de las cosas que los venezolanos debemos aprender de la coyuntura que estamos
atravesando, es que el Estado nacional no puede meterse en el negocio de los
hoteles. Es más que evidente que el Gobierno nacional fracasó como
administrador en el área del hospedaje.
El
mundo del turismo debe ser manejado por personas que conozcan del sector, que
se muevan en la promoción de destinos y paquetes turísticos, que manejen el
argot de los hoteleros, agencias de viajes, aerolíneas, navieras, y demás
promotores y/o prestadores de servicios turísticos.
Un
relanzamiento de Venezuela como destino internacional debe pasar por la
incorporación masiva de inversionistas hoteleros, del rescate de la
infraestructura existente, o por lo menos de aquella que tenga salvación, o de
la edificación de nuevos espacios para la estadía de los turistas.
Venezuela
es un país con un enorme potencial, y sin embargo hay mucho por hacer para que
sea realmente un destino apetecible para el mundo. Sé que hay muchos trabajando
para ello, pero debemos hacer aún más para así impulsar el futuro del sector
turístico en Venezuela.
Me
despido de todos Desde Mi Ventanilla.
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