Por José Dionisio Solórzano
Ventanilla-. Venezuela debería ser uno de los
destinos por excelencia para aquellos que hacen EcoTurismo; las bellezas
naturales, el ecosistema, la fauna y todas las condiciones geográficas hacen
del país una experiencia atractiva, sin embargo aún no hemos explotado todo el
potencial que poseemos como nación, aún no hemos “vendido” al país como un
destino apetecible.
Venezuela,
junto con Brasil, es uno de los países con mayor territorio amazónico; además
de otras bellezas icónicas como el Tobogán de la Selva, los Tepúes, La Gran
Sabana, y todo esto sin salir del sur del país.
El
EcoTurismo no sólo se podría hacer en la selva o en las zonas como el Salto
Ángel, la caída de agua más alta del mundo, sino que pudiéramos realizarla en
el oriente venezolano con sus miles de costas caribeñas, sus hermosas islas, y
en las playas de Cumaná, Puerto La Cruz, Paraguaná, La Guaira, Chichiriviche,
Morrocoy y muchas más.
Además,
Los Roques, con su hermosura sin par, las islas del Parque Nacional de Mochima,
la Tortuga, y paremos de contar, son áreas que enamorarían a más de un
visitante; y sin embargo, en el occidente contamos con las cúspides andinas
venezolanas las cuales nos retan a ver la otra cara de Venezuela.
Sí,
Venezuela es una nación caribeña y a su vez es andina y selvática. Y sin dejar
de mencionar lo emblemático de los llanos criollos, esa parte de la nación que
ha sido subutilizada desde muchos puntos de vistas, siendo una de ellos, el
turismo.
Imagínense
por un momento, estar en una posada en Mérida comiendo pizca andina, o deleitarse
en una churuata comiendo carne en vara y queso e’ mano, quedarse en una choza
con los indígenas en el amazonas y comer un plato de culebra o de cualquier
otro animal exótico.
¡Exacto!
Es vivir la experiencia, es saborear las sensaciones, deleitarse con la vida,
todo en estrecha armonía con el ambiente, todo entendiendo el valor de lo
natural, de la esencia de los pueblos, y de la belleza del ambiente que rodea a
esa Venezuela aún desconocida hasta para los mismos venezolanos.
Desde
un atardecer en la playa, o escuchando una tonada mientras arrean el ganado en
los llanos venezolanos; danzar al son de los bailes de los indígenas
ancestrales de Venezuela, o cobijarse ante el refrescante ambiente de Mérida,
todo es parte de una forma de hacer turismo en sincronía con el entorno.
Venezuela
es un destino que todos los ecoturistas deberían conocer, sin embargo antes de
promocionar las bellezas inmejorables de la nación, debemos atender aspectos
puntuales como: la Cultura de la Atención al Cliente, las condiciones sociales
del país, el mejoramiento de la oferta de servicios turísticos y muchas cosas
más. Y, a pesar de las carencias, sé que hay muchas personas trabajando para
lograr las metas que nos proponemos en el sector turístico. Me despido de todos
Desde Mi Ventanilla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario